Cuando os decía que el artículo anterior se complementaba con este otro es porque los astros parecían haberse aliado para que yo no tuviera más remedio una y otra vez que pensar en lo mismo... nuestra cultura, nuestra forma de ver la vida....

Si en el anterior ponía de manifiesto mi sentir como española, como andaluza en este sale a relucir mi sentir como gitana además de todo lo anterior. Este artículo y en el original, del cual he rescatado estas conjeturas que os vertiré ahora, habla de los gitanos en particular, de los españoles o estadounidenses más ampliamente y de "gente" en realidad...

Para quien no nos conozca mucho o sólo de oidas, quiero aclarar que muchas de las costumbres que mantenemos los gitanos (virginidad, respeto a los mayores, unidad familiar...etc) eran mantenida no hace tantos años por casi la totalidad de los españoles en sí....Y que otras muchas costumbres que se nos achacan (comer niños y tener televidencia y cosas así) no son más que leyendas urbanas... Osea con esto lo que quiero decir que simplemente hemos ido manteniendo algunas costumbre durante un espacio mayor de tiempo.... Algunas no son tan extrañas pa los españoles más anticuados y menos aún pa los andaluces.... pero bueno, no sigo que o sino me lio con el artículo....

Cuando leí el articulo me prendé... no sólo porque daba la casualidad que hablaba de lo mismo que yo pensaba en ese momento... sino por la simplicidad con que explica las cosas y sobre todo por los ejemplos tan claros que pone... la verdad me hizo sonreir más de una vez mientras lo leía.... (y eso que es un ensayo serio....veis!! otra vez sale a relucir nuestra manera de ser... bueno, luego lo entenderás cuando leas esa parte...)
El prólogo de su artículo titulado: "Algunas observaciones sobre la cultura y la “efectividad” gitana" (ya he dicho que su autor es el primo Miguel Mendiola) (ya presentado por mi en otro artículo) dice y aclara que todo lo que ha escrito en este ensayo está basado en sus experiencias personales y aplicábles en mayor medida a la sociedad gitana andaluza, normalmente sedentaria, aunque se podría extralimitar en muchos aspectos para todos los gitanos en sí.

Con esto lo que pretende es hacer entender que es muy dificil hablar de toooodos los gitanos porque depende de muchas cosas distintas (sedentarismo, adaptacion, tipo de sociedad con la que convive...etc)

La gitanidad es un calidoscopio social tan maravilloso como mágico donde encontramos sanas contradicciones sicológicas. Pero antes de intentar descifrar en qué consisten estas contradicciones o cuales son las virtudes y defectos de la “Romipen” o cultura gitana, creo necesario explicar lo que entiendo por “cultura”.

De una forma simple, la defino como el conjunto de normas, costumbres y tradiciones seguidas por una colectividad o grupo social que han ido forjando, a través de generaciones, un carácter distintivo, una forma de ser que lo diferencia de otros grupos. Esta diferencia se demuestra en la forma de expresarse, en el idioma tanto como en las expresiones laborales, artísticas, espirituales o filosóficas.

Dentro de esa definición, distingo dos clases de cultura:
Circular.- Se centra en sí misma, en las tradiciones y costumbres, donde la familia es piedra fundamental y donde la comunidad es más importante que el individuo.
Lineal.- Lo importante es el individuo, la independencia, el progreso económico, social y tecnológico. La comunidad queda relegada a segundo lugar y tanto la familia como la comunidad son importantes en cuanto a lo que puedan contribuir al éxito individual.

Pero ésta es una clasificación simplista. En realidad no existen culturas puramente lineales o circulares. Todas son espirales de Arquímedes más o menos cerradas y de aperturas más rápidas o lentas. Por ejemplo, la cultura gitana es una espiral tan cerrada y lenta en su apertura que prácticamente se puede considerar como un círculo, y por eso la llamo “circular”.

Por el contrario hay otras que empiezan con una espiral muy abierta y acelerada en su apertura hasta que terminan disparándose en línea recta. Podemos dibujarla como un bastón tradicional donde el puño sería el intento de espiral que pronto desaparece en un palo recto.

La cultura de Estados Unidos es un ejemplo de cultura lineal, donde el amor filial existe en un principio (puño del bastón) pero muy pronto los familiares empiezan a despegarse y se van apartando en busca de su propia independencia e individualismo (la vara del bastón).
No es raro en este tipo de cultural lineales encontrar a padres e hijos que solamente se ven una vez al año, parientes que no se conocen, etc.

Mientras que en la cultura gitana ocurre precisamente lo opuesto. El individuo vive y muere por su familia.
La familia es el fulcro y la palanca de la vida del gitano. Es el fulcro porque es el punto centro que le da equilibrio; es la palanca porque es la máquina que lo mueve, que lo motiva.

Los miembros de una cultura circular, como la gitana, se podrían representar como los radios de un círculo. Quizás no sea tanta coincidencia, como puede ser magia, que la Romipén pueda representarse por la imagen de la rueda de un carro. Después de todo, los símbolos son parte de las culturas circulares.

Esto lo aprendí de mi hermano “algebraico”, el doctor Paúl Apodaca, indio Navajo, que pertenece a una cultura tan rica en símbolos que hasta forman parte de su sistema de salud física y espiritual.

Los símbolos también tienen su lugar en cultural lineales pero en menos calidad y duración.

Por ejemplo, -aunque la analogía sea un tanto simple y superficial- puedo asegurar que las imágenes de una cultura milenaria, producen efectos muchos más profundos en una cultura circular (como la andaluza) que puede producir en una cultura lineal como la de Estados Unidos.

Todo es relativo, y es cierto que el soldado norteamericano que recibía una foto de Marilyn Monroe durante la segunda guerra mundial, sentía las emociones propias de su tierra. La imagen de un MacDonalds o de un famoso jugador de baseball puede evocar recuerdos muy queridos de la patria. No hay dudas que las emociones son fuertes.

Pero incluso considerando esa relatividad, no creo que pueden ni siquiera empezar a compararse con las emociones de un emigrante andaluz que lleva varios años sin ver a su pueblo y le mandan una estampa del Rocío o una foto de la feria del pueblo. (a esto añado yo... imaginaros a la Mapi fuera de España un tiempo y que le mandan un vídeo o unas fotos de su falla que se está perdiendo..)

Esto se extiende a otras particularidades como por ejemplo las connotaciones de ciertas palabras. Por ejemplo, la palabra “friend” en inglés, literalmente se traduce como “amigo” en español. Pero puedo opinar, porque conozco bien las dos lenguas, que los significados son muy diferentes. “A friend”, en Estados Unidos, y debido a la movilidad la dinámica y sobre todo a la superficialidad de las relaciones en esta cultura, dura menos que una saliva en una plancha. La palabra “friend” esta más cerca en significado a lo que nosotros entendemos como “conocido” que a la traducción literal de “amigo”.

En nuestra cultura, por el contrario, un “amigo” es por lo general alguien a quien conocemos bastante bien, por muchos años, y a quien apreciamos hasta el punto en que en algunos casos lo consideramos como si fuese un hermano. Naturalmente que hay excepciones. Pero en general, los sentimientos son más profundos, y por eso repercuten hasta en la forma de expresión, en cultural circulares que en las lineales.

Para entender a la cultura gitana tenemos que comprender bien este concepto de “circularidad” y quizás así más tarde podremos también apreciar mejor los problemas que el gitano tiene o puede tener cuando intenta integrarse a otra cultura con filosofía y valores totalmente opuestos a la suya.

Básicamente la más importante diferencia entre una cultura circular y una lineal es en cómo cada una de ellas trata con el “yo” y con el “nosotros”. Aunque como ya he dicho no hay ninguna cultura puramente circular o lineal, y aunque en ambas culturas existen trazos de colectivismo y de individualismo, es notable la diferencia en valores entre las dos.

Este estado ( circular, en el que prevalece más los objetivos del grupo (o familia) por encima del yo (egoismo)) es para mí más natural que el anterior.

Creo que las sociedades primitivas, con algunas raras excepciones, eran circulares.

En ellas, la familia nuclear y la extendida permanecen en contacto.

Los niños crecen rodeados de toda clase de familiares más que dispuestos a cuidarlos. Y ya se han hecho varios estudios sicológicos que demuestran que esta atención, contacto físico, (incluyendo un largo periodo de lactancia), etc., produce individuos emocionalmente más estables y seguros de sí mismos.

En la cultura gitana, la familia es lo único, lo más importante en primer análisis y en todos los que vengan después porque todo lo demás es un rollo en comparación. En el momento en que cualquier factor deteriore o amenace deteriorar la unión y el amor filial, en ese momento se le declara anti-gitano y se rechaza.

En nuestra “circularidad”, la cohesividad familiar y el cariño filial tienen también funciones prácticas. Por ejemplo, en culturas lineales, cuando a un gachó le entra cualquier “gilinea”, enseguida va a un teraupista para que lo cure o le dé una pastilla. Entre nosotros siempre hay un tío, una hermana, un abuelo que enseguida nos pregona y nos pone más derecho que una vela. En el momento en que siquiera pensamos en hacer algo que no nos conviene, nos saltan con eso de “Pero, ¿tú estás chalao o qué?”. Y así nos inculcan vergüenza o miedo a la desaprobación familiar.

Este es un proceso continuo que ocurre en la vida del gitano de forma natural. Durante la comunicación diaria con la familia se van aclarando y refinando valores, se van apaciguando miedos y preocupaciones. Las frustraciones son mundanas y no llegan a más. Y como consecuencia, es raro que un gitano se vuelva loco y le dé por matar a catorce.

En otras culturas no es tan raro. Por tanto algo tenemos que es demasiado bueno para perderlo.

Pero eso no quiere decir que no deberíamos perder ciertas cosas. Desgraciadamente el Mundo tiende cada vez más a ser lineal. El gitano tiene que seguir adaptándose a las circunstancias. La rueda de nuestro carro deber representar también movimiento.

Por eso, la cultura, nuestra cultura, puede avanzar, retroceder o quedarse estancada. En ninguno de los tres casos pierde su forma.

Uso este lenguaje simbólico con la esperanza de comunicar mejor lo que yo creo es la “realidad” actual gitana, el problema fundamental que se plantean muchos gitanos –aunque sea de forma subconsciente- “¿Cómo podemos integrarnos en la sociedad mayoritaria sin perder nuestra gitanidad?”

Fácil, en cuanto a la respuesta: Nos la metemos en el bolsillo. Donde vayamos nosotros, va ella. Y como un carné de identidad espiritual, la sacamos tantas y cuantas veces sean necesarias. Difícil, si esa gitanidad es demasiado grande para nuestro bolsillo. Por eso, lo primero que tenemos que hacer es definirla bien para ver cuantos elementos superfluos podríamos eliminar.

Un ejemplo obvio y gastado es la tradicional boda gitana.La tradición, en realidad, no es la ceremonia de la boda sino el valor otorgado a la virginidad de la mujer.Desgraciadamente en este asunto siempre lleva la peor parte la mujer gitana. Pero al mismo tiempo que no deberíamos exigir una virginidad, sí podríamos esperarla. Creo que la mujer gitana que ya de por sí tiene mucho orgullo en su honra, no necesita el tener que demostrarla a cada momento.

Si realmente, cuando todos estos problemas modernos se nos presentan, mirásemos a los pilares fundamentales de la cultura, como son la devoción a la familia y el respeto a los mayores, podríamos encontrar soluciones sin perder la verdadera gitanidad.

¿Qué hace falta para la integración de payos y gitanos?

La integración no debería aplicarse a culturas sino a comunidades o grupos sociales. En este sentido, deberíamos de definir a qué grupos nos estamos refiriendo. No podemos hablar de los gitanos en general ya que los grupos que conforman la romipen o "gitanidad" se diferencian grandemente entre si.

Un gitano o Roma de Yugoslavia es muy diferente a un gitano español. E incluso dentro de los gitanos españoles encontramos diferencias importantes, no solamente regionales sino de clases sociales.

Desgraciadamente cuando se habla de gitanos, la imagen es siempre la misma: el gitano chabolista, analfabeto, la mujer pidiendo limosna con el niño a cuesta, el drogadicto, etc. De los 750.000 gitanos que hay en España, esa imagen solo representa a una minoría. Sin embargo es la más visible y la más destacada por los medios de comunicación de forma negativa. Los periódicos nunca dicen que dos payos robaron un coche. Pero nunca fallan en recalcar la etnia si se trata de gitanos. Y es así que cuando un gitano es bueno, entonces es un hombre bueno. Pero cuando es malo, entonces es un gitano.

Hay que tener en cuenta que la gran mayoría de gitanos no son tan visibles. Trabajamos y vivimos como cualquier otra persona y solamente en nuestros principios vivimos nuestra gitanidad. Creo que en un sentido social estamos integrados. Pero si lo que los payos quieren es que pensemos como ellos, entonces no es integración sino subordinación.

En cuanto a la comunidad no gitana (paya), también encontramos diferencias culturales. Por ejemplo, un payo andaluz y un payo catalán.

Es por eso que contestar a esta pregunta es prácticamente imposible a menos que seamos muy específicos y digamos : "Nos referimos al gitano ortodoxo, canastero, y a la sociedad paya de Cataluña".

Porque si nos referimos a los gitanos andaluces sedentarios y a los payos andaluces, creo que hay una integración bastante cómoda, hasta el punto en que a veces no sabemos donde empieza lo andaluz y donde lo gitano.

Tenemos ya claro que la cultura gitana es una cultura circular y que por ejemplo la cultura de E.E.U.U. es una cultura lineal.

En España, dependiendo de la región, se ven trazos de ambas culturas, siendo más colectivistas en el sur, más individualistas en el norte. Claro está que con múltiples excepciones.

He aquí un ejemplo práctico de las diferencias entre culturas individualistas y colectivistas.

Una señorita joven, soltera, profesional, ganando un sueldo bastante bueno, vive en un piso sola con su madre anciana aunque aun en buen estado de salud. Digamos que no tienen otros familiares. Como es natural, la joven ayuda a su madre en ciertas cosas como son llevarla al medico, sacarla de paseo de vez en cuando, etc. Pero por lo general la madre tiene sus amigas del barrio, sale por la mañana a hacer la compra, se reúne con ellas en la plaza, habla con los vecinos, etc.

A la señorita le ofrecen un trabajo donde le pagan casi el doble de lo que gana actualmente y además de ser una promoción en su carrera, es un trabajo con más posibilidades de avance profesional.
El problema es que este trabajo requiere mudarse a otra ciudad bastante lejos de la suya.

La señorita tiene dos opciones:

1.- Dejar a la madre en una institución o asilo privado donde la atiendan bien y tenga todas sus necesidades cubiertas. La señorita vendría a visitarla tan a menudo como le fuera posible.

2.- Llevarse a la madre con ella a la nueva ciudad donde seguirían viviendo juntas en el mismo piso o casa.
Como persona individualista, la señorita piensa en si misma, en su avance profesional, en su carrera y en la mejoría económica. La madre queda relegada a segundo lugar. La primera opción la racionaliza y la excusa con eso de que pondría a la madre en un retiro de ancianos, privado, caro, donde estaría muy cómoda. Aparte de que la visitaría dos o tres veces al año y durante las vacaciones la llevaría a algún sitio.

Ni que decir tiene que esto produciría un gran trauma a la madre, acostumbrada a vivir con su hija (único familiar), en su propia casa.

Por eso la segunda opción parece ser mejor.

La misma señorita, en el mismo caso, si fuera gitana o de otra cultura colectivista, no tiene ninguna opción más que rechazar el trabajo ya que su madre es más importante que todos los avances profesionales o económicos.

Porque ni siquiera la segunda opción es válida ya que significaría sacar a la madre de un ambiente en la que se siente cómoda y acostumbrada, alejándola de todos sus amigos, etc. Está consciente que una mujer ya mayor no estaría a gusto en una ciudad nueva donde no conoce a nadie, y "empatizando" con su madre, ni siquiera esta opción se le ocurre, ni siquiera se le pasa por la cabeza.

Otra diferencia cultural es el concepto del tiempo. Los individualistas se rigen por "el reloj". Cada cosa tiene su tiempo.
Los colectivistas se rigen por "acontecimientos".

Por ejemplo, si un individualista está trabajando y lo llaman para decirle que un familiar ha sido ingresado en un hospital, enseguida hará planes para ir a visitarlo después del trabajo o, dependiendo de la gravedad del asunto, al día siguiente, o esperará al fin de semana cuando tenga más tiempo libre.

El gitano (colectivista) inmediatamente le pedirá permiso al jefe para salir del trabajo y visitar a su pariente. Dependiendo de la gravedad del asunto, puede darse el caso de que si el permiso se le niega, el gitano abandone el trabajo.

Los que no conocen estas peculiaridades de la cultura gitana, podrían achacar esta conducta a una forma de ser irresponsable: Correr el riesgo de perder un trabajo por visitar a un pariente enfermo
Pero una vez más, hablamos de lo que en cada cultura se considera importante. En la gitana lo primero es la familia. Por tanto el gitano es responsable, solamente que su sentido de responsabilidad es diferente al del payo.

La diferencia que tenemos en cuanto al concepto del tiempo se nota incluso en la forma de hablar. El payo, individualista (y por tanto muy puntual) diría con mucha formalidad: "Esto ocurrió en Junio del 1956."
El gitano tiende a decir: "Esto pasó en la casa de mi abuelo, cuando vivíamos en Utrera."

Por ejemplo, en sociedades individualistas, las reuniones de negocios se planean de antemano, con día y hora formal. Si la reunión es a las diez, todos llegan momentos antes de las diez. Si faltara alguien, se le espera por unos cinco o diez minutos y enseguida se procede con la reunión, estén o no estén todos.

En las colectivistas, si la reunión es a las diez, no es raro que empiecen a llegar como media hora más tarde. Si falta alguien se le espera otra media hora. Es posible que lleguen las once y la reunión aun no haya empezado. Es posible que alguien mencione el hecho de que se está haciendo tarde, que mejor se vayan a comer y se aplaza la reunión para otro día.
El gitano estaría más cómodo con este último grupo. Por tanto su integración tendrá más éxito conforme la sociedad sea más colectivista y menos individualista.

No quiero decir con todo esto que el gitano no sea formal para el negocio. Simplemente que no se siente cómodo con las "formalidades". Puedo asegurar, sin embargo, que un médico gitano, si tiene que operar a las diez, estará operando a las diez y no a las diez y media. El truco está en darle a cada cosa la importancia merecida y no más. Mientras para el individualista, todo parece ser de la misma importancia. Son muy burocráticos en sus pensamientos y conducta. Todo se lo toman demasiado en serio y por eso raramente sonríen.

Para una integración del gitano en general tendríamos que examinar cuales valores son universales a la cultura y por tanto intocables y cuales otros son particulares y si pueden modificarse.
Los valores universales de la Romipen, tales como el intenso amor y apego a la familia, el respeto a los mayores, la solidaridad, etc., no solamente son inmutables sino que son los cimientos de la cultura. Sin estos valores, no habría gitanidad.

Por tanto, una cultura colectivista como la es la gitana tendrá menos conflictos culturales con otra cultura colectivista como lo es la andaluza.

Y de hecho está demostrado que de todas las regiones de España, el gitano está más aceptado en Andalucía y se nota un mayor grado de integración con la sociedad mayoritaria. También es cierto que es la región con el mayor número de gitanos y quizás este ahí la clave: La convivencia, la familiaridad que tienen los payos andaluces con los gitanos andaluces, especialmente en pueblos y ciudades pequeñas, disminuye el recelo por ambas partes, promueve la simpatía mutua y por consiguiente el gitano es menos reacio a la integración.

De todas formas, cuando hablamos de integraciones deberíamos de referirnos a integración laboral, escolar, etc., y no querer forzar al gitano a dejar de serlo. Eso ya lo intentaron desde los Reyes Católicos hasta Franco y si ellos y toda la Historia entremedio no pudieron cambiar el carácter del gitano, no creo que ahora, así porque sí y porque algunos individuos paternalistas lo quieran, el gitano va a convertirse en payo.

Lo que realmente necesitamos no es más integración sino más igualdad de oportunidades.

volveré